Personalidades Ilustres

Juan Carlos Dávalos
Por la Dra. Alicia Poderti

Juan Carlos Dávalos nació en Salta, el 11 de enero de 1887. A los dieciséis años, junto con David Michel Torino, fundó el periódico “Sancho Panza”. Más tarde, se desempeñó como profesor de Literatura y otras asignaturas en el Colegio Nacional de Salta, en el que llegó a ser Vice Rector. Fue Director del Archivo General de la Provincia y Director de la Biblioteca Provincial “Dr. Victorino de la Plaza”. Falleció en Salta, el 6 de noviembre de 1959.

En el año de 1921, en el campo de la cultura, acaecieron sucesos que quedarían grabados en la memoria colectiva de los salteños, como la conferencia memorable que pronunciara el poeta Juan Carlos Dávalos en la sede del Jockey Club de Buenos Aires, estimulada entre otros por el propio Dr. Castellanos, poeta y escritor, quien a sus 60 años mantenía su siempre vivo interés por el mundo de las letras.
Desde su regreso a Salta, el primer mandatario y el joven Dávalos entablaron una cordial amistad e intercambio de ideas sobre temas que les eran comunes, y es así que en su carácter de gobernador de la provincia Castellanos le remitió al conferencista un efusivo telegrama de salutación en nombre del gobierno a su cargo; manifestándole el orgullo y complacencia de todos sus comprovincianos por su atrayente y amena disertación. Pese a que Dávalos, ya era conocido por la difusión de varios de sus libros en Buenos Aires, al decir de sus biógrafos, con esta conferencia irrumpíó en el ámbito literatura a nivel nacional, tenía en aquella época 34 años de edad.

Fedrico Castellanos Uriburu, Dr. Joaquín Castellanos, Ricardo Güiraldes, Juan Carlos Dávalos y Alberto Mendioroz
La extensa producción de Juan Carlos Dávalos recorre la prosa, la poesía y el teatro. Publicó los siguientes poemarios: De mi vida y de mi tierra (Salta, 1914), Cantos agrestes (Salta, 1917), Cantos de la montaña (Buenos Aires, 1921), Otoño (Buenos Aires, 1935), Salta, su alma y sus paisajes (Buenos Aires, 1947), Últimos versos (Salta, 1961). Sus textos narrativos publicados son: Salta (Buenos Aires, 1918), El viento Blanco (Buenos Aires, 1922), Airampo (Buenos Aires-Córdoba, 1925), Los buscadores de oro (Buenos Aires, 1928), Los gauchos (Buenos Aires, 1928), Los casos del zorro (Buenos Aires- Córdoba, 1925), Relatos lugareños (Buenos Aires, 1930), Los valles de Cachi y Molinos (Buenos Aires, 1937), Estampas lugareñas (Tucumán, 1941), La Venus de los barriales (Tucumán, 1941), Cuentos y relatos del norte argentino (Buenos Aires, 1946), El sarcófago verde y otros cuentos (Salta, 1976). También dio a conocer textos dramáticos, como Don Juan de Viniegra Herze (Salta, 1917), Águila renga, comedia política (Buenos Aires, 1928, escrita junto a Guillermo Bianchi), La tierra en armas (Buenos Aires, 1935, escrita junto a Ramón Serrano). Su extensa édita ha sido descripta por Iris Rossi en un completo estudio bibliográfico publicado en 1966 por el Fondo Nacional de las Artes.

En el año 1997, el Senado de la Nación editó, en tres tomos, las Obras Completas de Juan Carlos Dávalos.
La tarea de promover una cultura propia de la región del noroeste emprendida por Juan Carlos Dávalos genera un campo literario que muestra ciertas constantes y que, en las primeras décadas del siglo XX, comienza a reconocerse bajo la designación de “regionalista”. La región que se dibuja en la prosa de Dávalos se circunscribe principalmente a los valles calchaquíes. Los personajes de este ámbito, que se encarnan en hombres, animales y paisajes, vehiculizan la voluntad de rescate de un extenso material léxico y de las raíces precolombinas. Dávalos también enfoca -sobre todo en Los Gauchos- la región selvática conocida como “La Frontera”. Así, en la producción davaliana se proyecta una imagen de contactos interegionales que se extiende hacia un espacio andino-chaqueño.

Sepelio de Dn. Juan Carlos Dávalos
MANUEL J. CASTILLA
Manuel J. Castilla nació en la casa ferroviaria de la Estación de Cerrillos (Salta), el día 14 de agosto de 1918. Realizó estudios primarios en la Escuela Zorrilla para luego estudiar el secundario en el Colegio Nacional de su provincia natal.
Se dedicó al periodismo y las letras. Es uno de los escritores fundadores del grupo “La Carpa”. Además de sus colaboraciones en diarios y revistas nacionales, publicó los siguientes poemarios:
Agua de lluvia (1941), Luna Muerta (1944), La niebla y el árbol (1946), Copajira (1949,1964, 1974), La tierra de uno (1951, 1964), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959), Bajo las lentas nubes (1963), Amantes bajo la lluvia (1963), Posesión entre pájaros (1966), Andenes al ocaso (1967), Tres veranos (1970), El verde vuelve (1970) y Cantos del gozante (1972), Triste de la lluvia (1977), Cuatro Carnavales (1979). También publicó un texto en prosa: De solo estar (dos ediciones en 1957) y el libro Coplas de Salta (1972, con prólogo y recopilación de Castilla).
En 1957 obtuvo el Premio Regional de Poesía del Norte (trienio 1954-56, Dirección General de Cultura de la Nación), por su libro Norte adentro fue galardonado con el Premio “Juan Carlos Dávalos” para obras de imaginación en la producción literaria (trienio 1958-60, Gobierno de Salta) por el poemario El cielo lejos, y con el Premio del Fondo Nacional de las Artes (Mendoza, Trienio 1962-64) por su libro Bajo las lentas nubes. En 1967 recibió el Tercer Premio Nacional de Poesía por su obra Posesión entre pájaros. Entre otras de sus más importantes distinciones se incluyen el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (1973), el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1970-72) y el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1973-75). Falleció en Salta, el 19 de julio 1980 por razones de diabetes.
En la escritura de Manuel J. Castilla convergen narración, poesía y mito. En el libro De sólo estar, la estructura prosaica y la intensidad lírica condensan la presencia de los mitos del tiempo y del carnaval. La línea de conciencia social trazada por Castilla en su producción lírica y narrativa es fundante en la literatura del NOA y posteriormente otros escritores retomarán esa problemática, como Héctor Tizón, Daniel Moyano, Francisco Zamora o Carlos Hugo Aparicio.

Abel Mónico Saravia
Se agradece la colaboración a la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes por este video
Don Abel Segundo Mónico Saravia nació en Salta en 1928. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional, para luego graduarse de abogado y doctor en Leyes en la Universidad de La Plata.
Ya de regreso, en sus pagos ejerció diversos cargos públicos, como el de fiscal de Estado, secretario y ministro de la Corte de Justicia, además de diversos cargos académicos en la Universidad Católica de Salta.
Su obra poética se basa fundamentalmente en la música. En prosa, cultiva los géneros del cuento y el relato. Su producción de canciones supera los 300 temas, muchos de las cuales fueron grabados por grandes intérpretes de nuestro país. Entre ellos están Horacio Guaraní, Los Chalchaleros y Los Fronterizos, entre muchos otros.
Sus composiciones más conocidas son: “La Cerrillana”, “Velay no sé” y “Prenda robada”.
Fue distinguido en Tarija (Bolivia) como ciudadano ilustre, al igual que en Metán (Salta).
Falleció el 4 febrero de 2008.

BERNARDO FRIAS
Por Andrés Mendieta

scribo con un gran respeto por este prestigioso jurisconsulto argentino nacido en Salta el 12 de agosto de 1866 y, sin recargar las tintas, al margen de su profesión de letrado -al decir por Atilio Cornejo- puede ubicárselo en “el Triunvirato de las Letras Salteñas, junto Joaquín Castellanos y Juan Carlos Dávalos”. Cornejo lo consideraba además a Frías “en igualdad de condiciones con Arturo León Dávalos”.

El doctor Bernardo Frías fue hijo de Don Benigno Frías y de Doña Juana Martínez de Mollinedo, pertenecientes a tradiconales familias de Salta.
Concluido sus estudios en el Colegio Nacional -en el edificio donde hasta hace poco funcionaba la Escuela “Dr. Benjamín Zorrrilla” se trasladó a Buenos Aires para contiinuar sus estudios en la Facultad de Derecho donde mantuvo una extrecha amistad con el doctor Lucio Vicente López.

Alli, en Buenos Aires, alcanzó el título de Doctor en Jurisprudencia en la facultad de de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires defendiendo la tesis “Obligaciones y responsabilidades del inquilino” bajo la tutela del doctor Indalecio Gómez -salteño, defensor y coautor de la Ley Sáenz Peña-, cuando sólo contaba con 27 años de edad.

Retornando a su suelo natal se desempeñó como miembro de la Cámara de Justicia de Salta; presidente del Consejo General de Educación; vocal del Superior Tribunal de Justicia; profesor del Colegio Nacional y de la Escuela Normal de Maestras; como así, se transformó en un fidedigno estudioso de la historia salteña.

También, con su hermano Juan Tomás Frías, por especial pedido del gobierno, se abocó al estudio de los límites interprovinciales. Merced al trabajo efectuado por los hermanos Frías el gobernador Pedro José Frías – nacido en Cachi, médico e hijo del coronel Pedro José Frías y Sánchez de Peón y de Doña Florencia Pérez- dispuso la publicación del libro titulado: “Informes y Comprobantes sobre Límites de Salta”.

Por los logros alcanzados y como un esparcimiento se inclinó a la literatura y, como así, a la investigación histórica. De allí surge la idea de trabajar sobre una Historia Argentina dentro de la visión de los provincianlismos en contraposión a los escritos sobre este tema por Vicente Fidel López.

Su obra cumbre es la “Historia del General Martín Miguel de Güemes y de la Provincia de Salta o sea de la Independencia Argentina”, donde en seis tomos de más de tres mil páginas coincide con numerosos historiadores que figura como una de las piezas fundamentales en que permitió la emancipación sudamericana.

Bernardo Frías -cuya figura el pueblo y gobierno de Salta lo recuerda con una escultura ubicada en las inmediaciones del monumento al Gral. Güemes- es autor de: “Biografía del doctor Francisco de Gurruchaga, creador de la Marina de Guerra”; “El Convento de San Bernardo de Salta”; “Tradiciones Históricas” y “Crónicas y Apuntes”, ésta última se trata de una recopilación de artículos aparecidos en diferentes medios de prensa del país. Así mismo dio a luz un libro de poesías “Mis versos” y, posteriormente, la novela titulada “La colegiala”.

Cabe acotar además que entre sus múltiples inquietudes dedicó parte de su tiempo para dictar clases vinculadas a la Historia e Instrucción Cívica en el Colegio Nacional.
Se desempeñó, por otra parte, como un eficaz colaborador del interventor federal doctor Manuel Carléz y del obispo José Gregorio Romero y Juárez para la construcción del Panteón de las Glorias del Norte, en la Basílica Catedral; miembro del Superior Tribunal de Justicia y como presidente del Consejo General de Educación.*

La muerte se enajenó de él mientras actuaba como Ministro de la Corte de Justicia, el 17 de diciembre de 1930, cuando se hallaba en su establecimiento de campo situado en la localidad de Guachipas (Prov. de Salta).
Dr. Diego Zavaleta
MAESTRO DE LA MEDICINA ARGENTINA
SEMBLANZA DE UN HIJO DILECTO DE SALTA
Por Diego Cornejo Castellanos
“Tradición es la que lleva lo mejor de mi
respeto. Es el grupo de los entrañables maestros que tuve
como guía.Tradición es para mí, mi casa natal mi padre,mi madre, mi familia”
Dr.Diego Zavaleta
La República Argentina, desde hace décadas arrastra una visión equívoca acerca de su “propia identidad”, y por ende se le torna casi imposible pergeñar un proyecto viable de país, acorde con el devenir de los tiempos. De continuo en el seno de nuestra sociedad, se generan y exacerban innumerables controversias, erráticas y maniqueas, que sólo tienden socavar su desarrollo y mutilar cualquier escenario posible, que le posibilite salir de su recurrente decadencia.

Dr. Diego Zavaleta con Federico Leloir
La amnesia histórica característica entre los argentinos, se transformó endémica y está impregnada de parcialidad, enconos ancestrales cuando no de olvidos imperdonables. La figura señera del Dr. Diego Estanislao Zavaleta, cirujano de fama internacional, debido a su relevante trayectoria profesional, como a su temple austero, disciplinado, además de ameritar una “integridad moral demostrada tanto entre sus colegas y pacientes”, al presente lo hacen pasible de tamaña ingratitud: la omisión de su persona en la historia Salta a la que siempre amó, pero este silencio aunque resulte incongruente, enaltece aún más tan fecunda existencia.
Una personalidad poseedora de tan enriquecedoras facetas, requiere una investigación medulosa, exhaustiva, en donde el investigador se adentre en el “hombre” como en “el científico”. Esa simbiosis natural es la que permite avizorar más plenamente a las personas, y esa necesidad se torna primordial cuando se está ante la presencia de un ser, que alcanzó todas las posiciones más encumbradas a las que todo profesional tiene por meta conseguir, aunque excepcionalmente, son pocos los que cumplen con su sueño tan deseado.
¿Cómo fue Diego Zavaleta, el hombre?
Nacido en Salta un 8 de mayo de 1904, su padre era tucumano Diego P. Zavaleta y su madre Mercedes Linares, salteña, ambos pertenecientes a familias de viejo arraigo en el norte argentino.
Con orgullo evocaba: “mi hogar, de modesta posición económica, dedicados a las tareas rurales propias de la región”.
Luego de cursar sus estudios primarios en la Escuela Normal y los secundarios en el viejo Colegio Nacional de nuestra provincia, en febrero de 1922 emprende su viaje sin retorno para efectuar sus estudios universitarios.
Humorísticamente solía afirmar en cuanto a los jóvenes de su generación: “Los muchachos de Salta entonces éramos locos, pero conocíamos los límites del respeto”, pero su gran problema existencial, que él mismo nunca pudo develar es el porqué de su inclinación a la medicina.
“Mi existencia vocacional fue cambiando en sus diversos períodos hasta cristalizar en algo, tras mucho andar y zigzaguear, en algo digo, que relaciono de cerca con la vocación”,
de este modo y con su habitual humildad, sin despojarse hasta sus últimos días acerca de su “enigma vocacional”, expresaba sus sentimientos más recónditos ante los numerosos asistentes al acto en que se lo distinguió con el título de: Maestro de la Medicina Argentina. En esa inolvidable ocasión relataba:
“En mis tiernos años quería ser un soldado, al alto rango, de comportamiento heroico .La imaginación era un pájaro suelto. Nada le oponía vallas. Y ahí estaba yo, en medio de la cruenta batalla, con mi cierta eficacia, aureolado de heroísmo…”
y en otro pasaje de su exposición manifestó con nostalgia:
“…a veces me imaginaba insigne poeta o músico virtuoso, animado por el éxito y la fama. Por supuesto que aquellos recreos imaginarios estaban totalmente desconectados de mis posibilidades, como que jamás pude escribir una modestísima estrofa lírica y mi capacidad musical se ha distinguido por su pobreza”.
Pero una de las influencias que gravitaron en su decisión, según sus propias afirmaciones, fue la del doctor Luis Güemes, exponente esencial de la medicina en nuestro país, sin olvidar su significativa actuación política entre fines del siglo XIX y principios del XX.
En sus últimos años en la Facultad de Medicina, y luego de recibido de médico dictaba clases en un colegio secundario de Buenos Aires, para hacer frente a su magros ingresos económicos. Ya en Buenos Aires, su tío, el Dr. Luis Linares, poseedor de una gravitante presencia política y económica en Salta por espacio de casi tres décadas, tuvo un marcado influjo en la vida personal de su joven sobrino Zavaleta Linares, quien tiempo después contraería matrimonio con la hija adoptiva de su tío Luis, doña Estela Linares Villegas de cuyo matrimonio nacieron ocho hijos.
Tuvo numerosos amigos, pero los de su intimidad y con los que siempre se frecuentaba tanto en Salta como en Buenos Aires, eran su primo Arturo Figueroa Linares, Mariano, Jorge, Federico y Ángel Mariano Ovejero Linares, y con los hermanos y primos de su mujer, particularmente con el célebre e ingenioso doctor Guillermo “Ucururo” Villegas, con todos ellos su trato sobrepasaba los lazos de sangre, porque cabalmente eran sus amigos entrañables, en Buenos Aires mantuvo también relación amistosa con los Grales. Manuel Alvarado, José Rafael Herrera., otros contertulios fueron Jorge Alvarado, Guillermo Klix López, Héctor González Iramain, el doctor Emilio Hardoy, con quienes departía sobre asuntos concernientes a la vida de nuestro país.
¿Cuál fue el perfil profesional del doctor Zavaleta?
Graduado de médico en el año 1928 pasó en calidad de practicante por el Hospital Torcuato de Alvear, luego integró la Sala IV, de cirugía de Mujeres.

Dr. Diego Zavaleta (segundo de derecha a izquierda) en sesión de la Academia Nacional de Medicina de la cual fue presidente.
En 1930 ingresó a la Sala de Cirugía general, del mencionado Hospital, cuyo jefe fuera el profesor doctor Alfredo Buzzi. Pero 1931 se constituyó en el año determinante para la vida profesional del doctor Zavaleta, el encuentro con los eminentes cirujanos los hermanos Enrique y Raúl Finochietto, en el Hospital Rawson. Con satisfacción, refiriéndose a la personalidad de ambos afirmaba: “Pasaron mis años de practicante y en 1931 integré el limitado grupo de jóvenes médicos que acompañarían por largo tiempo a Ricardo Finochietto…”, acotando: “entonces llegó la maduración a mi espíritu y creció la vocación profesional. Con el doctor Finochietto supe y aprendí lo que es trabajar ordenada y tesoneramente, dije alguna vez que para ser verdadero maestro la entrega debe ser total y su trayectoria traslúcida”, prolongando en los espacios de su memoria decía: “Finochietto es palabra en que caben dos personas. Es fértil rama de dos gajos: los hermanos Enrique y Ricardo. Enrique con genio creador y Ricardo con incasable, sistemática y maravillosa vocación docente…”.
El doctor Diego Zavaleta que desde sus inicios como alumno universitarios no cejó ni un segundo en su afán por estudiar, investigar y enseñar, era un cirujano general, una estirpe en extinción como acertadamente la definió uno de sus colaboradores, se estimaba apto para operar tórax, abdomen, cuello, cirugía vascular, buscaba hallar soluciones a problemas de índole traumatológicos, urológicos, que hoy cada uno de estos aspectos implican una especialidad.
También recibía derivaciones de sus colegas sobre asuntos de alta complejidad, como cirugía de esófago, o una duodenopancreatectomía. No conoció límites en cuanto al tiempo dedicado en cada una de sus jornadas, iniciaba su actividad a las 8 de la mañana en el Hospital Rawson y a las 14 horas, ya hacía “posta” en el Sanatorio, a veces hasta entrada la noche. Su resistencia física era motivo de asombro para sus jóvenes discípulos y él acusaba el impacto con humor en especial con aquellos ayudantes que eran deportistas, pese a ello terminaban agotados. El doctor Zavaleta que se tenga memoria nunca hizo deporte alguno.
Su vocación docente forjada con el ejemplo y la rigidez en su conducta, tuvo como fruto la formación de cientos de cirujanos jóvenes pudiendo mencionarse a los doctores: Eduardo Trigo, Jorge Oglietti, Juan Carlos Olaciregui, Santiago Perera , Arturo Heidenreich, Eduardo Marino, René Bun Castellani, José María Avendaño, y Diego Zavaleta (h). En Salta, sus referentes, con quienes mantuvo contacto fueron los doctores Jorge Barrantes, Jorge A. González Diez y su sobrino el doctor Ricardo López Figueroa.
Entre sus contemporáneos en el campo de la medicina en Salta, consignamos los nombres de los Dres. Arturo Oñativia, Elio Alderete, y Jorge San Miguel. Resultaría un exceso detallar las múltiples distinciones conferidas por su incansable y encomiable labor, baste mencionar: Presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía, Presidente de Congresos Nacionales e Internacionales , Académico de Medicina, ocupando tiempo despues la Presidencia de la Academia Nacional de Medicina.
A través de estas líneas, se intentó efectuar un esbozo sobre la ilustre personalidad del Dr. Diego Zavaleta, quedan por difundirse otros rasgos y actividades que lo distinguieron como a un hombre poseedor de una singular valía.
Bienvenido sea si lo expuesto tiende a movilizar la conciencia histórica de los argentinos, para que asimilemos esta omisión, para que de aquí en más procuremos preservar y difundir el legado moral y científico de una estampa enaltecedora para la República.
Parafraseando aquel pasaje bíblico: “solo la verdad nos hará libres”, en esta ocasión resulta oportuna para realzar a un paradigma de la talla del Dr. Diego Estanislao Zavaleta. Este ejemplo de vida servirá para retemplar y enriquecer nuestra conciencia nacional. El ilustre “Maestro” en el sentido más cabal del término, falleció el 9 de noviembre de 1989, y hasta en los últimos momentos de su existencia no aminoró su entrañable apego por la noble tierra que lo vió nacer. Por ello, su evocación constituirá sin duda un signo esperanzador para las generaciones presentes y sucesivas, tributándole el digno homenaje a tan esclarecida personalidad.

Andrés Mendieta
Se inició en el periodismo en diciembre de 1955 siendo afectado como acreditado, entre otros organismos en Casa de Gobierno.
Desde esas tareas cubrió la gestión de:
• 9 presidentes argentinos;
• 3 vicepresidentes, uno de ellos como presidente interino
• 3 presidentes extranjeros (Chile, Bolivia y Paraguay)
• La visita a Salta de los Reyes de Bélgica y Fabiola
• La visita a Salta de S.S. Juan Pablo II
• 32 gobernadores e interventores de la Provincia.
Escribió sus notas en diferentes medios periodísticos tanto de Salta, Buenos Aires y como de diferentes puntos del país y Bolivia. Además Desde 1983 se dedica a la investigación histórica y ha dictado conferencias, por invitación, en el Congreso de la Nación, Junta Patriótica Argentina (Buenos Aires), Junta de Estudios Históricos de La Rioja, Centro Cultural “Juan Ramírez de Velazco, Gobernador del Tucumán” (La Rioja), Centro de Estudios Históricos y Genealógicos de Sañogasta (La Rioja) y en el interior de Salta, como así también en Tarija (Bolivia) y en El Ateneo de Montevideo, y el Círculo Patriótico de la República Oriental del Uruguay.
*Actividades:*
Se inició como periodista en El Intransigente, en 1955. Además se desempeñó como: Gerente de Informativo, secretario del Directorio y Gerente General de Radiodifusora Salta (LV9 Radio Salta); Jefe de Interior en diario “Norte”; jefe de Corresponsalías para Salta y Jujuy de la Agencia Nacional de Noticias “Télam”. Corresponsal del diario “El Mundo”, revista “El Hogar”, revista “Las Noticias”, “Temas-Edición Internacional”; “Los Principios”, de Córdoba; “La Capital”, de Rosario (Santa Fe) y “Prensa Jujeña”, de S. S. de Jujuy”, y como sub. Corresponsal de “La Nación”, de Buenos Aires.
Sus escritos pueden encontrarse en: “Historia Paralela”,
http://www.portaldesalta.gov.ar;
http://www.argentinauniversal.com;
http://www.lahoradesalta.com.ar;
http://www.ordendeloyola.org;
http://www.institutoguemesiano.gov.ar/boletin01.htm:
http://www.camdipsalta.gov.ar/http://www.camdipsalta.gov.ar/senda/quees.htm;
http://www.elintransigente.com; entre otras.
*Docencia:*
Ex titular de cátedras en la Escuela Superior de Periodismo y Turismo y en el Instituto Mariano Moreno:

*Condecoraciones:*
Instituto Histórico Santiago de Liniers “Comendador por la Provincia de Salta”.
Soberana Orden Ecuestre de Loyola Caballeros Americanos Siglo XXI Orden Militar y Hospitalaria “Muy Augusto Caballero de Gracia – Gran Capitán para la Provincia de Salta”.
“Ciudadano destacado de la Ciudad de Salta”, distinción otorgada por la Municipalidad de Salta por intermedio del Concejo Deliberante, Museo de la Ciudad “Casa de Hernández” (14 de noviembre de 2009).
……
*Experiencia profesional*:
Acreditado en Casa de Gobierno entrevistó a las siguientes autoridades nacionales:: almirante Isaac Rojas, interinamente a cargo del gobierno nacional; al presidente Juan Carlos Onganía; al vicepresidente Carlos H. Perette, al presidente Alejandro Agustín Lanusse, en tres oportunidades; a la presidenta Isabel Martínez de Perón, en su fugaz visita para asistir a la clausura del VII Congreso Eucarístico Nacional; y al presidente Jorge Rafael Videla, en dos oportunidades; a los presidente del Paraguay, Alfredo Stroessner; de Chile Salvador Allende y de Bolivia Hernán Siles Suazo. A ello debe agregarse a los ex presidentes Arturo Frondizi, Arturo Umberto Illia y Héctor J. Campera. Asimismo tuvo la responsabilidad de la cobertura y entrevista a los reyes de Bélgica Balduino I y Fabiola y, en 1982, a S.S. Papa Juan Pablo Juan Pablo II. También a treinta y dos gobernadores, entre constitucionales y de facto En 1976, al crearse los Consejos de Guerra la Dirección de Télam lo acreditó especialmente ante el citado tribunal militar.
*Premios y distinciones*:
Premio del Instituto Argentino de Comunicaciones Sociales (miembro de la Internacional Associatión of Social Comunication) como el “Programa del Año” integrando el equipo periodístico de “Radio sucesos” y asimismo el Premio “Santa Lucía”, de la Asociación de Ciegos Adultos “Habib Yazle”. En 1985, Primer Premio con medalla de oro y diploma en el Concurso Hispanoamericano de Periodismo sobre el tema “El General Don Martín Miguel de Güemes y la Emancipación Americana”, premio Ferrocarriles Argentinos por una serie de notas sobre “Huaytiquina, un ramal hacia el Cielo”:

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